La educación salesiana opta por los valores:
  • Apertura a Dios como fuente de verdadera humanización de la persona,

  • Respeto por la vida como don recibido y fuente de compromiso,

  • Solidaridad, justicia y paz.

  • Confianza en los jóvenes, corazón del proyecto educativo salesiano y protagonistas del futuro.

  • Aceptación incondicional de la persona.

  • Personalización de las relaciones con una atención particular a la diversidad de cada persona y cultura.

  • Trabajo como fuente de realización de la persona y de la mejora permanente de la calidad de vida.

Por lo tanto, una persona formada en el modelo educativo salesiano:
  • Tiene sentido de Dios y de la trascendencia.

  • Centra su vida de Jesús y en los principios del Evangelio.

  • Respeta la dignidad de las personas, la naturaleza, la cultura.

  • Adquiere un compromiso social y de solidaridad con los demás.

  • Desempeña su trabajo con responsabilidad y honestidad.

  • Desarrolla una actitud de formación continua.

  • Valora la vida y la vive con alegría y optimismo.

  • Ejerce un liderazgo de animación y construcción de comunidad.

  • Desarrolla su capacidad de sentido crítico y creativo.

  • Participa y enriquece el ambiente de familia.

  • Madura su pertenencia a la iglesia.